Ruta Pehuenche

Wallmapu, un territorio que nos incluye a todos



El año 2014, en un encuentro de Institutos Geo poéticos del mundo, organizado por el Institute Geopoetic internacional, fundado por Keneth White, en Paris, Cazú dio la ponencia “Araucanía Capital City”, donde se enuncia lo que en Venecia se volvió una certeza y concretar, el trabajo con las comunidades indígenas, ayudándoles a desarrollarse en su territorio y con su cosmovisión sin desmitificar ninguna de las dos, pero actualizadas al hoy. Este proyecto concreto lo nombra como la Ruta Pehuenche.


La idea de la Ruta Pehuenche sigue en la misma línea de consagración o demarcación de un espacio, a través del diseño de la oportunidad de un nuevo uso de dicho lugar por parte del usuario. A través de una intervención mínima, que hace aparecer el lugar y lo presenta como opción. En este caso la escala es un poco más amplia y tiene más aristas, ya que consiste en conectar Áreas Protegidas (Parques Nacionales, Reservas Nacionales, etc) con las comunidades indígenas aledañas, a través de una ruta escénica que muestre el valor patrimonial natural y cultural de Chile. Activando el turismo ya presente en la zona a partir de una visión multicultural. Todo esto en torno a la columna vertebral de los volcanes de la Araucanía Andina norte, y su principal actividad, sintetizada en el slogan:

“Esquíe 5 volcanes en 7 días”





La idea aquí, es comenzar a pensar en los nuevos modelos de desarrollo que pueden catapultar a Chile y el territorio de la Araucanía hacia los estándares de una marca mundial. Si bien, el modelo tradicional de turismo de los países desarrollados, privilegia la masificación y los beneficios económicos a corto plazo, ha sido muy criticado por destruir la calidad medioambiental de los sitios de implantación e incrementar las desigualdades socio-económicas. Esto abre una oportunidad para un nuevo tipo de turismo de espacios naturales, emergiendo así una nueva tendencia a nivel nacional e internacional, siendo los turistas quienes buscan el contacto con la naturaleza y la vida al aire libre. Aspiración que no coincide con las formas de turismo tradicional más masivas, las que utilizan el territorio como un medio de desarrollo sin consideración con el medio ambiente.


El turista busca escaparse de las grandes concentraciones urbanas y poblacionales, y sus necesidades no son satisfechas en los tradicionales balnearios o centros turísticos urbanos históricos, por lo tanto, la alternativa creciente es la nueva modalidad de turismo de espacios naturales. En este sentido, Chile es un país que se caracteriza por concentrar en su territorio grandes áreas naturales poco colonizadas por las infraestructuras humanas.


La IX Región de la Araucanía, conlleva todas las ventajas para facilitar el desarrollo de esta nueva forma de turismo sostenible, ya que tiene un gran potencial ecológico, en torno al cual se ha desarrollado una oferta turística basada en actividades de vocación natural, deportes de aventura, salud y bienestar. Los operadores turísticos apuestan con pequeños centros de esquí y deportes de aventura, balnearios termales, excursiones en los parques nacionales, etc. Esta oferta turística se desarrolla de forma muy variada, pero muy dividida. Es por esto, que se hace necesario un proyecto como la Ruta Pehuenche, que atraviese el territorio e impulse una lógica integral articulando los pequeños emprendimientos individuales en una gran red de turismo para la Araucanía Andina.


Más específicamente, el territorio de la Ruta se articula en base a un circuito estructurado con 3 proyectos detonantes , que ya tienen su prestigio como atracción de turistas y las comunidades tiene un trabajo de turismo incipiente.


Se consideran los 5 volcanes de la Araucanía andina norte, Tolhuaca, Lonquimay, Sierra Nevada, Llaima y Nevados de Sollipulli junto al Parque Nacional Conguillio son los principales atractores de turistas en la zona, por esto, se eligen comunidades establecidas en las cercanías del Parque, con emprendimientos incipientes pero en alguna fase de desarrollo.


Por otra parte, está el centro de esquí Corralco, situado en los faldeos del Volcán Lonquimay y dentro del Parque Nacional, el cual también ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años y podría nutrir a la Ruta de su actual flujo turístico. Desde el lonquimay se conecta al volcán Tolhuaca , que abre la ruta como una futura expansión hacia el norte y a la Sierra Nevada que conecta con el Parque Nacional Conguillio. Por último, la comunidad Quinquén, aledaña al lago Galletué, se perfila como una comunidad que ha logrado mucho avance por si misma, siendo la primera comunidad en reivindicar su territorio. De esta forma, el esquema conceptual de la Ruta, se articula en base a la voluntad de unión de los volcanes (Tolhuaca, Lonquimay, Sierra Nevada y Llaima) a través de una ruta que conecte los emprendimientos y oferta turística ya presentes en la zona, a través de senderos.


Físicamente la ruta toma forma de circunvalación, uniendo primero el volcán Tolhuaca con el Lonquimay, para luego seguir hacia el sur pasando por el centro de esquí Corralco y conectar con el volcán Sierra Nevada, pasando por Conguillio para conectar luego con el volcán Llaima. Desde aquí la ruta se abre hacia el oriente para conectar con la comunidad Quinquén, fuerte nodo cultural de la ruta, que desde aquí vuelve hacia el norte por el interior para conectar directamente con Lonquimay, desde donde se comienza a devolver hacia el poniente pasando por los emprendimientos mapuches del centro de nieve intercultural Pata Choique y el sistema de alojamiento y cabalgatas Huellas Pehuenches, y así cerrar el recorrido nuevamente en el volcán Lonquimay.


Si bien físicamente es una sola Ruta compuesta de múltiples senderos y opciones de recorrido, en términos de implementación existen 3 rutas:

1-Una cultural más ligada a las actividades de las comunidades presentes en la zona y el contacto directo con ellas a través de diversas actividades


2- La ruta de los volcanes, ligada al esquí


3- La ruta digital, que corresponde a la estrategia de comunicación que estaría dando a conocer el proyecto.



En conclusión, la Ruta Pehuenche corresponde a un proyecto desarrollado en base a una ruta física que recorre el territorio a través de senderos, articulados a través del equipamiento que acoge la oferta programática ya presente en la zona, acorde a las voluntades del proyecto. La selección de esta oferta tiene dos características, la primera es que se relaciona con actividades que potencian el turismo sustentable, y la segunda es que toman como punto de partida emprendimientos indígenas ya presentes en el área, en diversos estados de desarrollo, generando instancias que ponen en valor el patrimonio cultural y/o natural de la Araucanía, potenciando de esta forma la relación territorio-cultura-turismo. En este caso, queda en evidencia que el lugar que el proyecto está haciendo aparecer, claramente no es un edificio, aunque el diseño si jugará un rol determinante al momento de habilitar la Ruta con infraestructura, señalética, etc; tal vez ni siquiera es un lugar físico territorial, sino que va incluso más allá, ya que habla de un nuevo territorio cultural, la posibilidad de un espacio donde un nuevo habitante se pueda desarrollar, a través de la oportunidad de vivir una experiencia de apertura espacial dentro de su propia humanidad, re-naciendo ante la posibilidad de una identidad real, contemporánea y original.


El agua aparece una vez más almacenada en los volcanes de la zona, corriendo libre por los ríos de la región, nutriendo constantemente sus bosques, y como conductora del acto de renacer.


Columna de Camila Abbott, artículo publicado en la revista ARQ Nº103 “Formas de reconocer y construir un diálogo entre humanidad y naturaleza"


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